Día 24: De Villafranca del Bierzo a O Cebreiro

27 de septiembre de 2013

¡Hola!

Hoy ha sido un día muy especial con un final a la altura de las circunstancias. Ya estoy en O Cebreiro. Voy a intentar hacer lo que me queda hasta Santiago en seis días. Ahora te cuento.

Ya sabes que ayer me dio fiebre antes de irme a dormir. Estábamos al lado de un rio y empecé a encontrarme mal. Nada, un gramo de paracetamol, dejar que bajara la fiebre un poco y a dormir. El calor que nos hizo no fue normal y no nos esperábamos alguna que otra cuesta. Ayer, cuando llegué, me preguntaron si quería desayuno y dije que sí. En aquel momento estaba cansado pero no sabía como iba a pasar el día.

Esta mañana cuando me he levantado estaba todavía un poco mareado. Al bajar he visto a todos los peregrinos desayunando y he tenido claro que no era mi sino desayunar hoy. Tengo unos 20 kilómetros llanos por delante así que sin pegas. Cojo unas magdalenas. Me despido de mis compañeros de ayer. Les comento la estrategia. Ir pueblo a pueblo viendo como me siento y si todo va bien llegar a O Cebreiro. Si no pues quedarme donde mi cuerpo diga stop. Me despido del hospitalero que me recuerda a Joaquín Reyes. Cojo mi botella de bebida isotónica en la mano y para afuera.

Cuando estoy en la puerta tomo un segundo para pensar en el día que tengo por delante. No sería un fracaso tener que descansar un día tras 23 días. Pienso en volver por la puerta y quedarme en este albergue una noche más. El calor de los días atrás me ha hecho mucho daño. Hoy las previsiones, todas, dan lluvia. Soy consciente de ello y me alegro aunque hoy no sea el mejor día para mojarme siento que un día sin calor intenso me vendrá bien. ¡Vamos! Un paso al frente y comienzo a andar. No llevo el frontal. Me sirvo de los frontales de otros que ya a primera hora me pasan. Eso me hace coger algo de ritmo. Sólo es media hora la que dura la oscuridad. A estas horas lo único que me importa es sudar un poco y ponerme al lío.

– ¡Hola!

Philip me saluda desde detrás. En cualquier momento me alcanza. Lleva una especie de rodillera. Quiero preguntarle como llegó a León pero no voy a levantar ampollas. Quizá simplemente descansó algún día y pudo seguir andando. Lo acompaño un rato. Va con gente que habla en inglés perfectamente. Llegamos a una bifurcación y veo como giran sin mirar si hay flechas o no. Por instinto. Los freno para que reflexionen un poco y no se pierdan. Sólo vemos lo que está iluminado por las farolas y es muy fácil perderse salvo que sepas hacía que zona de España te diriges. Tras estudiar la situación les digo hacia donde hay que ir. Cuando ya llevamos unos metros descubrimos una flecha que indica que la dirección acordada es la buena. Seguramente en el giro hubiera otra que por la oscuridad no hemos podido ver.

caminodia24_1

A partir de aquí el camino va paralelo a una autovía. Una vía alternativa separada con bloques nos sirve a los peregrinos de camino durante gran parte de la jornada. Llegamos al primer pueblo. Si no me equivoco, aquí han dormido hoy Saúl y Alessandro. Sin parar saco una magdalena y me la tomo con la bebida que llevo en la mano. Todo parece querer volver a la normalidad. Todavía me noto raro.

Te comento. Resulta que al andar me está dando la impresión de que estoy sobre un terreno de caucho. Un terreno como el que le ponen a los parques infantiles. Al mirar al suelo he comprobado que andaba sobre asfalto. Creo que el paracetamol me ha mostrado esta realidad paralela. Hoy voy dopado. No me duele nada y ando sin pesadez.

Me cruzo con la persona con la que llegué a Ponferrada pero él hoy si que lleva su ritmo, muy superior al mío. Rápidamente me despido de él explicándole mi situación. Este hombre es capaz de no parar en O Cebreiro. Me quedo solo caminando. Tengo la guía, ayer Mike me mando fotos de O Cebreiro y si todo va bien hoy llegaré allí. Todavía puedo parar en La Laguna. Además, detrás de mi hay un montón de peregrinos. Philip y sus amigos vuelven a pillarme. Los saludo. Hoy hay que subir así que prefiero ir a mi ritmo. Un ritmo lento aunque, como ya te dije antes, sin pesadez.

caminodia24_2

Antes de llegar a Herrerías paro en un bar de carretera. Voy a desayunar bien de una vez. Aunque sea comiendo poco a poco. Un vaso de leche y una napolitana de chocolate conforman mi desayuno o almuerzo. El tipo del bar me pregunta de donde vengo y a donde voy.

– Vengo de Villafranca del Bierzo y voy a O Cebreiro pero no las tengo todas conmigo ahora cuando empiece a subir veré lo que hago.

– Es que lo que hacéis de subir después de veinte kilómetros es una locura. Lo hacéis pero… diez kilómetros de subida… son diez kilómetros.

caminodia24_0

No le quito la razón pero en parte esto es un reto continuo. Llevamos andando muchos kilómetros muchos días y la adaptación del cuerpo es genial. A estas alturas ya parece que me falta algo si no ando más de 20 kilómetros. Si no fuera así yo creo que esta mañana me habría quedado a dormir en el albergue una noche más para descansar. Este, era uno de los escenarios que se esfumo de mi cabeza cuando cruce hacía fuera la puerta del albergue y decidí que no había marcha atrás.

Justo al llegar a Herrerías ya se me ha pasado el efecto del paracetamol. Ya noto las pisadas y también me noto mejor. El desayuno y la caminata han hecho su efecto.

Veo a Sergio, Alessandro y Saúl a lo lejos. Van juntos. Deben haberse cruzado en Pereje. Confiados en que estaban un pueblo por delante del resto habrán salido más tarde como me paso a mi el día de Torres del Río. No se explican que hago por delante de ellos. Por lo menos ya estamos dentro del bosque después de toda la mañana andando por al lado de la autovía. Todos coincidimos en que es uno de los tramos más feos del camino. Yo pienso en algún libro que me he leído y bueno, por lo menos no es tan peligroso como lo pintan. Hay que llevar cuidado por que se cruza varias veces de un anden a otro pero los coches tienen señalizado que hay paso de peregrinos y nosotros no vamos a lo loco.

caminodia24_3

Estamos ya empezando a subir pero todavía queda para lo que se supone la subida potente. Como sean 10 kilómetros así va a subir quién yo me sé. Justo cuando se despiden empieza a llover y tienen que parar para ponerse chubasquero. Yo lo saco pero le veo tantos agujeros que no sé si tiene sentido colocárselo. Voy a intentar sobrevivir con el cortavientos, el polar y el gorro. Nos llueve de forma intermitente así que creo que el cortavientos es una buena solución. El agua que lo sobrepasa llega al polar. El polar está en contacto con mi piel y eso hace que el agua se evapore. Vamos, resumiendo, que me toco los brazos y voy seco. Al menos esta lluvia la soporto.

Ya estamos en Herrerías, donde, según la guía, comienza lo bueno. Para de llover. Alessandro para a quitarse el chubasquero y Sergio se adelanta. Saúl y yo seguimos caminando. De repente vemos a un hombre cogiendo manzanas.

– ¿Cuantos sois?

Nos miramos. Pillemos una para Alessandro que nos va a pillar enseguida.

– Tres.

– Pues tomad que os va a venir bien para la subida.

– ¿Gratis?

– Claro, chicos. Ánimo.

Cogemos las manzanas. Las limpiamos un poco con la ropa que llevamos que está mojada todavía de la lluvia que acaba de parar y a comer. Nos pilla Alessandro y le damos su manzana. Un rato después llega Sergio. Lo hacíamos por delante. Es posible que haya parado en un bar a tomar algo y lo hayamos pasado. Seguimos caminando pero el terreno empieza a picar. Yo lo tengo claro o voy a mi ritmo o no llego. Me despido de ellos.

O Cebreiro es mítica. Las referencias de algunos compañeros llegan a ser contradictorias. Están los que dicen que no es para tanto. Según estos, no se puede comparar con Saint Jean Pied de Port. Es un paseo si pensamos en la primera. Estamos más entrenados pero esto es una subida muy repentina. El terreno lleva picando para arriba ya un rato y no parece que se vaya a suavizar. Y luego están los testimonios demoledores. Uno de mis compañeros asegura que le dio una pájara tal al subir que su amigo tuvo que pedir agua y azúcar para que se recuperara. Esta subida se parece un poco a la de Revolcadores, subida que no pude superar un mes antes de empezar el camino. Hoy ya llevo más de veinte días en el camino, hoy estoy preparado para esto. O Cebreiro tiene una dificultad más. La mayoría de los españoles lo subimos tras veinte kilómetros de caminata. Tres días antes hemos subido a Foncebadón y bajado a Ponferrada. Sólo espero no volver a encontrarme con una bajada así. Digamos que llegamos reventados. Pero yo hoy no tengo prisa, además, llueve tan fuerte que no sé si el cortavientos será suficiente.

caminodia24_4

Paso a paso y disfrutando del camino donde ya empiezan a aparecer regueros de agua llego a La Faba. Allí veo a Francesco buscando un sitio para resguardarse de la lluvia y tomar algo antes de afrontar el tramo final. No sabe si quedarse a dormir aquí dado que el agua cada vez cae más fuerte. Lo acompaño pero no encontramos ningún sitio abierto. No hay albergue hasta dentro de una hora o dos. Tiempo suficiente para subir a O Cebreiro. Francesco decide dejar de intentarlo y sigue caminando. Hay que seguir. ¡Vamos!

Conforme vamos subiendo la lluvia se convierte en niebla. Ayer me prometieron unos paisajes espectaculares. Ando varios kilómetros sin poder ver más allá de lo que ocurre a escasos 10 metros. Varios peregrinos nos reímos. A todos nos habían dicho lo del paisaje y está claro que no hay nada que hacer.

De repente, escuchamos caballos bajar. Ya había visto un cartel antes. Ofrecen hacer la subida a caballo. Mi compromiso es hacer el camino andando, usar un caballo… No. Veo a la chica que ayer nos acompaño en la cena subiendo a pie. Está claro que ha decidido llegar a O Cebreiro. Ayer planteaba quedarse en la Laguna. La paso por que la subida y la lluvia le han jugado una mala pasada. Quizás no se me haya ido todavía el efecto del paracetamol.

Un monolito indica la entrada en la comunidad de Galicia. Ya estamos al lado. No se ve el pueblo. Aunque las niebla nos da un poco de tregua y podemos ver un poco de la montaña que estamos subiendo. A nuestro lado una montaña montaña cubierta de vegetación. Obviamente, como bien diría un amigo, si hay verde todo el año es por que hay agua todo el año. Recuerdo la fortuna que tuve el primer día de tener un día despejado. Y por fin… O Cebreiro.

caminodia24_5

Tomo una foto para mandarla al grupo. No se ve nada más que la intensa niebla, “O Cebreiro… Precioso :P”. Me parto de risa yo solo mientras me dirijo al albergue público. Veo a varias personas que intentan seguir caminando. El francés que ha hecho el camino muchas veces les indica por donde deben ir para que no sea peligroso. La niebla es espesa. Se pueden perder, pero sobre todo, los coches pueden no verlos.

Está claro que hay gente decidida a seguir camino hoy. Yo estoy empapado. Necesito una ducha caliente, lavar mi ropa y descansar. En la cola hay una persona que me recuerda a Rado por que lleva un gorro de cuero como el suyo. Bueno, seguro que Rado está bien. Mi turno. Una cama por favor. Sí, habitación 2. Me da un ticket que me recuerda a los que guardo de la última vez que hice el camino. Y ahora es cuando me doy cuenta de que acabo de llegar a Galicia. Llego a la habitación y están todas las camas cubiertas. No puedo dejar mis cosas en ningún sitio. No me lo explico. Al parecer alguien ha guardado el sitio a otro peregrino.

Cuando puede bajar una de las personas que hay en recepción se resuelve el problema. Me tocará dormir justo al lado del que estaba con la gripe en San Martín del Camino. Y este siempre va con el francés roncador. No me jodas. Efectivamente, justo cuando iba a colocar mis cosas en la cama de abajo ha entrado el que tenía la gripe. Casi gritando me ha dicho que nanay, que estaba su compañero antes y que yo iba arriba. Me han dado unas ganas tremendas de darle una hos… abrazo. Pero me he contenidom lo he pensado bien y bueno… ¡Gracias! Por lo menos no tengo que dormir a su lado. Sólo una cama por encima suyo. A mi lado un chico muy joven. Me comenta que hace una media de 40 kilómetros al día y que es del mismo lugar que Genno, la española a la que acompañé llegando a Hontanas. El camino tiene coincidencias muy raras. A la salida veo a Annabelle con el francés que ha hecho muchas veces el camino. Me lo presenta.

caminodia24_6

– Miguel

– Emmanuel, encantado.

Aquí se ha juntado lo mejor. También están Diego, Francesco, Paolo, los brasileños que se han encontrado con más brasileños… Nos juntamos algunos en la plaza que hay cerca del albergue. Diego me invita a comer con Annabelle, Emmanuel, el chico joven, Paolo y Francesco (que finalmente se queda a comer en el albergue). Vamos a comer de menú y… vaya que si tenía hambre.

caminodia24_10

Al salir la niebla nos da una tregua y nos permite ver el paisaje perdido durante la tarde. Es realmente espectacular. Las montañas de enfrente están igual de cubiertas por vegetación que por la que íbamos nosotros. Así la subida se hubiera hecho mucho más liviana…

caminodia24_9

Después de comer, hemos dado una vuelta a O Cebreiro. Es un pueblo donde muchas de las construcciones tienen techos de paja. Además, es visitado por centros escolares y turistas como un lugar peculiar. Después de la vuelta nos hemos ido al albergue a comprobar si las botas estaban ya secas. Hoy he metido, por primera vez en el camino, mi ropa a la lavadora. Eso sí, iba con ropa de bastante más gente. Es la única forma de que salga rentable económicamente. Necesitaba ropa seca y el centrifugado la asegura. También he aprovechado para dormir un rato. No quería jugármela a estar mañana igual de cansado que hoy.

A una hora decente para ir a misa me han despertado. La misa de aquí es casi tan mítica como la de Roncesvalles. Me junto con algunos peregrinos y entramos en la ermita. Es todo muy austero ¿o no?. Junto al altar hay dos pantallas gigantes que retransmiten la misa en varios idiomas. Esto parece un espectáculo americano. Aparecen los cantos en varios idiomas pero el texto va tan rápido que no hay forma de enterarse. Algunos peregrinos nos miramos sorprendidos. Pero seguimos allí hasta que termina. Merece la pena tener un momento de recogida entre tanto trasiego. A la entrada de la ermita hay varias biblias incluso en bable. Dialecto asturiano. También dentro de la ermita encontramos una talla muy antigua que se corresponde con la virgen de O Cebreiro. Es un sitio acogedor más allá del pequeño detalle de las pantallas.

caminodia24_7

De allí nos vamos a cenar con mis compañeros de habitación. A la misma altura que yo duermen dos italianos de Venecia. Una pareja a la que se ve fuerte y que no hablan español apenas. Emmanuel habla varios idiomas. Hacer el camino al final te tiene que curtir alguna habilidad. Cenamos muy bien, algunos un plato, otros dos, otros incluso postre. La cena mejor ligera que si no luego no hay quien duerma y a la mañana siguiente hay que seguir caminando.

Emmanuel comenta que si vamos a Samos mañana hay que dormir en el albergue del monasterio. Cada cama tiene encima un fresco de un santo. Mike creo que me ha dicho que estará abierto así que sin problemas. Lleva unos días cerrado para desinfectarlo de chinches. Mike también ha dicho esto:

– En Villafranca pillé putos bugs.

Supongo que con esta expresión se refiere a Chinches. Por suerte no fue en el albergue donde yo dormí. Menos mal que le dije a Jonatan que preguntará. Cuando salimos del bar es ya de noche.

Tras treinta kilómetros no me quedan fuerzas para nada más. Al llegar al albergue hacemos bromas ya que todas las habitaciones tienen a una persona que ya sabemos que ronca. Esta noche no se libra nadie. Entro en la habitación, me meto en la cama e intento dormirme antes que mis dos compañeros. Ha sido un gran día, por que he conseguido superar el miedo a ponerme malo…

¡Mañana Samos! (o eso o llegar a Santiago en siete días).

caminodia24_8

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *