Día 15: De Fromista a Carrión de los Condes

18 de septiembre de 2013

Estoy en una habitación de cuatro personas, con tres personas que no conozco de nada. Este es el final de mi día 15 de camino.

Hoy, dado que estaba a una hora del pueblo más cercano me he despertado tarde de nuevo. Sobre las 7 salgo de mi cama. Casi todos hemos dormido en la litera de abajo. Fromista no ha llegado a colgar el cartel de no hay plazas. Antes de salir a andar miro mi móvil. Debe aguantar, por lo menos, dos horas encendido para poder llamar al dentista. Lo tengo que poner a cargar.

Pienso en desayunar en el bar un vaso de colacao y una napolitana de chocolate para poder afrontar los veinte kilómetros al máximo. Allí mismo compro una botella de agua. ¿Donde pongo a cargar mi móvil?. Al lado de una de las mesas hay un enchufe así que me pongo en esa mesa y enchufo mi móvil a la corriente. Mientras me tomo el desayuno veo entrar a gente con luces en la cabeza. Son las personas que han salido del pueblo anterior. Veo a Giovanni de nuevo, a Joan, ellos me ven allí desayunando tranquilamente y me comentan que les hubiera gustado poder ver el canal de agua que les acompañaba todo el rato pero que era salir temprano o andar en las horas centrales del día. Sí, hace un calor de mil demonios. Me despido de ellos. Yo me debo quedar cargando un poco más el móvil. Bueno, todo sea por poder ir al dentista hoy.

Tras una media hora estiro un poco, respiro hondo… Allá vamos. Nada más salir, a los 4 kilómetros, hay un pueblo. Todos nos miramos como cómplices. Frente al ayuntamiento unas sillas y mesas. Parece que el ayuntamiento es un bar más del pueblo. Me da por reirme. Desde luego, son originales.

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A partir de aquí el camino es una recta plana inmensa. Vamos todo el rato pegados a la carretera. Hay arboles cuyas ramas caen como si fueran hilos sobre el camino. Sauces llorones creo que los llaman. Hay que tirar para adelante sin mirar a los lados. Voy con prisa. Paso a peregrinos. Algunos han salido media hora antes que yo de Fromista. Voy a una media de 10 minutos el kilómetro. Seis kilómetros hora con la mochila a hombros. Estoy asombrado. Cuando ya llevo unas dos horas y media caminando bajo un poco el ritmo para llamar al dentista:

– Hola, ¿El dentista podría atender a un peregrino que se ha roto una muela?

Hoy no pasa por aquí el dentista, no le toca.

¡¿Cómo?!. Me despido de la forma más educada que conozco. Deben quedarme unos cuarenta y cinco minutos de caminata. No bajo el ritmo. Por lo menos podré lavar la ropa y descansar.

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Cuando son alrededor de las once y cuarto de la mañana me encuentro con Carrión de los Condes. Puedo leer una nota donde algún peregrino se enorgullece de haber hecho la misma distancia en tres horas y media… Digamos que he tardado quince minutos menos. Me da la risa. Me siento orgulloso de ser más rápido al mismo tiempo que pienso en lo flipados que son los que han puesto el tiempo en el cartel de entrada. Bueno, vamos a lo que vamos… cama, ducha, ropa limpia y comida.

Me alojo en el primer albergue que veo. Hoy no voy a dar vueltas. Me siento en el banco que hay en el claustro de lo que parece ser un convento. Saco mi comida y mi bebida. En ese momento llega una chica oriental. Me pregunta si hay plazas y le digo que creo que sí. Cuando ya estamos un rato aparece una persona que parece sacado de las doce pruebas de Asterix y Obélix. Una voz monótona, pausado, abre la puerta del despacho. Entramos. Nos pregunta el idioma. A mi me lo cuenta en español y a la oriental en inglés. Cuando se da la vuelta para cojer algo la chica me mira como diciendo ¿Qué ha dicho? El tipo ha dado las instrucciones en un inglés bueno y ella no se ha enterado de nada. No puede ser. No habla ni español ni inglés. Le explico un poco el tema de las tarifas que es lo único sobre lo que hay que decidir. Habitaciones (gesto de irse a la cama) de 1 (1 dedo), 4 (4 dedos) y 16 (gesto de mucho). Yo prefiero la de cuatro. La chica también se acoge a la de cuatro aunque yo creo que lo hace por que no se entera de nada. En fin, nos dicen donde está la llave, que hacer con ella, donde están los baños… Nos repite varias veces lo de la llave y me pide que se lo explique luego a mi compañera. Nos acabamos de conocer, no llega todavía al grado de compañera.

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Subimos. En la habitación sólo hay un danés super grande. La chica y yo bajamos a ducharnos, cada uno en su ducha, antes de descansar un rato. Ella cae en la cama y duerme. No sé a que hora se despertó para empezar a caminar pero debió de ser temprano. Ya sé por que no entendía nada, estaba derrotada. Me salto la comida. El chorizo y el queso que he tomado mientras esperaba al de la recepción son buenos alimentos. Antes que nosotros el danés ya duerme como un lirón. Cuando voy a quedarme dormido oigo ronquidos. Con los ojos cerrados pienso… no puede ser, debe ser de otra habitación. Abro los ojos y miro al danés. Es él. Lo tenemos en nuestra habitación. He escogido una de cuatro personas para no encontrarme con gente que roncara y ¿que tengo? Efectivamente. Concierto fortissimo en mi oreja. Bueno, ya me lo tomo a risa. De todas formas mañana pensaba salir temprano para que no me pillará el sol de lleno así que tengo hasta la excusa perfecta. Te lo prometo, paso de las habitaciones pequeñas. A partir de ahora… individual o colectiva.

Después de un no descanso reparador salgo a comprar y al río. Antes de llegar al río me encuentro con Joan y hablamos sobre fotografía. Él está descansando. Hoy ha andado casi 7 kilómetros más que yo. Me despido de él con la esperanza de que lo volveré a ver. Llego al río y meto mis pies. Los noto calientes después de ir todo el día corriendo pero no veo nada preocupante en ellos. He llegado al día 15 y estoy genial. Qué bien. No sabía que esto era verdad, que a partir del día 15 todo iba rodado. Ya era hora. Se está genial en el río. Hacía bastantes días que no nos cruzábamos con ninguno. ¡Qué gusto!. Además… hay un grupo de gente por allí haciendo lo mismo pero no veo muchos peregrinos disfrutando del agua.

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Paso por la iglesia. Escucho unos cantos acompañados de un instrumento que parece un arpa pero horizontal y más pequeña. Entro a ver el espectáculo. Es genial. Disfruto como un crío.

Al salir de la iglesia he vuelto a ver a Jose, el chico que me acompaño en Pamplona. Dice que ha venido en autobús. Que mañana se engancha unos días a hacer el camino. Me alegro, la verdad, es buena gente. Espero que todo le vaya bien. Al parecer, por lo que dice, ha conseguido un trabajo. Por eso tuvo que irse. Me asombra su capacidad de moverse y no perder la ilusión. No sé si lo volveré a ver pero me guardo buen recuerdo de él. Está con el resto de españoles al que ya veo con más calma… han hecho una piña buena. Yo ahora estoy deslocalizado.

En uno de los bares me encuentro con una cerveza al prejubilado de Madrid con otra persona que va colgado de una cámara réflex. Este chico dice que tiene muy claro que ha venido al camino a tomar fotos. Qué es lo que le gusta. Me enseña alguna foto que ha hecho. Vuelvo a echar de menos mi cámara pero bueno, todavía hoy, no sé si podría llevarla encima todo el tiempo. Hablamos un rato de la afición en común. El hombre de Madrid me comenta que está en el mismo albergue que yo. Nos vamos juntos para allá. El ha cogido una habitación individual. Así da gusto. Bueno, que tengas buena noche y Buen Camino. El camino me ha mostrado que no sabes cuando será la última vez que veas a un peregrino.

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PD: Esta tarde en el Super me he comprado comida de verdad y una bolsa de patatas fritas con un litro y medio de Sunny Delight. En el bar con la charla me he tomado el sunny y las patatas de una sentada y ahora, ya de noche, estoy que no puedo dormir. Estoy dando vueltas al claustro a ver si se me pasa un poco la pesadez de estomago pero no las tengo todas conmigo. Tengo que dejar de comer mierdas de estas. Ya está bien. No dormir aquí se paga caro. El cuerpo no está para procesar comida basura. Necesita buenos alimentos… y encima el roncador profesional que tengo arriba y que mi cama hace ruido cuando cambio de posición.

He vuelto a ver a algunos y algunas de los que se quedaron antes de llegar a Boadilla. Hay gente que ha andado muchos kilómetros hoy. Curioso…

Bueno… A dormir.

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