Día 5: De Puente La Reina a Estella

8 de septiembre de 2013

Hola

Ya estoy en Estella. Me ha costado, no tanto por los 23 km sino por la lluvia y lo que paso anoche. Sí, me ha llovido. Mañana si puedo me reuniré con mis primeros compañeros del camino pero vamos poco a poco.

Me despierto, son las 6 de la mañana, abro el ojo y veo como el silencio puebla la habitación. No hay tanta gente que haya bajado todavía. Creo que hoy más de un compañero de los que tengo alrededor ha dormido poco. Me quedo una hora más en la cama. ¡Qué gusto da!

A las 7 una voz interior grita: ¡Vamos! ¡Hay que seguir!. Me levanto, recojo mis cosas y bajo al salón donde he pasado parte de la noche. Hay gente estirando y preparándose. Se está más caliente dentro. Saco una botella de agua. Cargo un poco mi móvil que andaba casi sin energía. Vaya, no vi estos enchufes anoche. Podía haberlo puesto mientras acompañaba al libro de actas y a la biblia. Busco el lado positivo y lo encuentro. Voy a esperar que se haga de día. Estiro un poco antes de salir. Imito a la gente que tengo alrededor. Cuando veo que el móvil está más o menos vivo me piro.

El objetivo estaba claro: Mejor empezar a andar cuanto antes que sude todo lo de ayer y vuelva a ser yo. Lo primero que me ha pasado es que una peregrina que me vió anoche antes de dormir me ha dicho “¿Qué? Estamos bien ¿no?” ¿Perdona? Me ves que no puedo ni subir y me vienes como con recochineo. Bueno, bueno, arrieros somos y en el camino nos encontraremos. Lo siento pero el comentario me ha sentado como una patada en los cojones. Estoy seguro de que no quería hacerlo con esa intención pero es que… Lo que pasa es que no me termina de cuadrar el grupo de españoles. Los veo muy peter pan y viva la amistad. ¿Sabes? Cada uno que sea como quiera. Yo simplemente intento no juntarme mucho con ellos y ellas y disfrutar… pero cada día me caen peor…

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Me pasa un grupo de los que han “dormido” conmigo. Van comentando que no quieren juntarse con la persona que ronca más. No saben quien es. Yo si lo sé. Jajaja. Se lo digo. No quieren molestarlo, simplemente asumen que no pueden dormir con ciertos ronquidos. No pasa nada. Yo estoy en su misma posición pero tengo claro que no voy a poder evitar cruzarme con él.

Comienza a llover. ¿Lluvia? Veo a dos italianas parándose a ponerse el chubasquero. Es un carabobos, una lluvia muy fina. Yo sigo con la misma ropa. Un sombrero, un cortavientos, unos pantalones, las botas y la mochila. Ellas van detrás. Pasan dos minutos y empieza a llover fuerte. ¿Qué es esto? Paro, cubro mi mochila y me intento poner el chubasquero. No puedo solo. Me miran las dos muchachas de antes y me piden que me espere que me ayudan. Gracias. Hablamos un rato en una mezcla de italiano e inglés. Seguimos caminando. Llevan buen ritmo así que las dejo seguir que no quiero que se retrasen por mi.

Sigo andando, la verdad es que noto como sudo y me voy recuperando pero me cuesta. Es mucho cansancio acumulado. Me he propuesto no beber más alcohol… al menos no brindar tanto como ayer. 😀 Un pueblo, ¡menos mal!. Entro en un bar y desayuno ¡Por fin!. Fuera me espera una fuente para rellenar mi botella de agua. Bebo yo. Un poco para la botella, un poco para mi. Paso por la plaza del pueblo y veo un montón de palomas. Es impresionante. En una de los balcones puedo ver un cartel en contra del fracking. No hay nadie por la calle. Es real, es Domingo.

Tras unos cuantos kilómetros pasamos por otro pueblo donde hay una panadería. Dentro hay un montón de peregrinos. Los saludo y entro a comprar. Paso un montón de puentes, como molan estos puentes de piedra, en alguno hay flechas amarillas. ¡Un pueblo que se llama Lorka! Ahí, con lo agustico que estaría yo en Murcia ahora. Con mi cama para mi solo, sin ronquidos, tirado en el sofá. Creo que se me ha puesto cara de Homer cuando escucha la palabra cerveza :). Cerca de ese pueblo hay una fuente en medio de una plaza. La gente del pueblo asegura que bebe agua de allí y que no les pasa nada pero yo no me fío. Curiosamente esto aparece en una de las guías que he leído. Paro allí a tomar algo antes de los últimos kilómetros hasta Estella.

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¡Girasoles! Los he visto en las fotos de mis excompañeras del primer camino de 2011, compañeras que han salido a hacer este primer tramo y que supongo que seguirán haciendo trozos hasta acabarlo. Las he acompañado por las redes sociales dos semanas antes de irme al camino. Que buen camino aquel de 2011 (eso sí, solo fueron 5 días). Gente en la puerta de la Iglesia. ¿Una boda?. Ayer pasé antes de que empezará y hoy paso cuando está acabando. Al pasar por uno de los callejones miro a mi derecha y veo dos gatos. Están lejos pero se miran fijamente. Me quedo un rato a ver que hacen, estoy cansado pero me gusta asombrarme con el comportamiento de los animales… cuando uno de ellos se pone en actitud amenazante le echo una foto. 😉

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Tras unos minutos andando por fin llego a Estella. Ha sido un día largo pero al final he llegado y estoy bien. Saludo a uno de los peregrinos que está escribiendo su diario sentado en el primer edificio. Le indico que sigo adelante a ver si llego al albergue público de una vez. Estoy al lado. Vamos… acabemos con esto. Albergue Amigos del Camino de Estella. Allá vamos. Entro y saludo a gente que ya ha llegado. Me saludan. Sí, ¡he llegado!. Me ducho, limpio mi ropa, la cuelgo como puedo y me acuesto a dormir. Ya comeré… pienso. Descanso hasta por la tarde. Saludo a mis compañeros de literas. Al lado mío hay más gente que piensa como yo, que dado lo de ayer, por lo menos es buena idea dormir un poco de día.

Les mando un mensaje a mis compañeros de camino comentándoles que necesito un poco de tiempo de soledad. Entro en un bar y me pido un sandwich. ¡Gracias!. Vaya, un libro de astronomía. ¿Puedo poner a cargar mi móvil aquí? Claro me dice el tipo, a mi ya me da igual todo, yo mañana me voy de vacaciones. El tipo responsable como él solo pero un cachondo mental. Aprovecho mientras leo para cargar el móvil. Cuando termina cierro el libro y salgo a dar una vuelta por el pueblo. Vuelvo a ver a Rado en la plaza y a algunos italianos. Hay gente en el albergue parroquial y dicen que está genial, que es muy acogedor, te dan de cenar.

Sigo andando para ver por donde sigue el camino mañana. Pasaremos cerca de una gasolinera y seguiremos un rato por asfalto antes de salir de Estella. A la vuelta veo a Alexander y a Leo que me comentan que están en el parroquial. ¡Leo! ¡Bienvenido!. Mañana están pensando en ir a Torres del Rio. Eso son casi 30 kilómetros. No las tengo todas conmigo así que les digo que no sé lo que haré, que todo depende de como llegue a Los Arcos. Nos vemos chicos y disculpad pero necesitaba un poco de tiempo a solas hoy, gracias por entenderlo.

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Hora de cenar, un grupo de gente va a un restaurante. Yo me vuelvo al albergue. Es un pueblo interesante pero estoy molido. ¡Hola José! ¡Cuanto tiempo! Me alegro de que sigas en el camino. Lo veo acompañando a los españoles que no me terminan de caer bien… bueno, me siento con ellos un rato a cenar pero al bajar a la mesa donde estaban me doy un golpe en el tobillo. ¿Qué? Mierda, como me duele. ¿Qué me ha pasado?. Creo que el ser hoy mi quinto día y tenerlo como decisivo para saber si podría terminar o no ha hecho que me relaje tanto que no me fijo ni de donde pongo el pie. Bueno, vamos a cenar y mañana veremos como vamos. Ceno con ellos y me meto un rato dentro del albergue. Veo a varios peregrinos de fuera de España compartiendo cena. Son los mismos que ayer jugaban al Jungle speed. Me ofrecen vino. No gracias… de verdad pero creo que no voy a beber nada de alcohol. ¿Nada? Noooo no hagas eso. Les sonrió y les digo que ya lo entenderán… Uno de ellos dice que le encanta el ambiente que se está creando entre la gente. Hoy he escuchado una frase que me ha gustado mucho:

A mi me gusta andar solo hasta las 11, a partir de esa hora me gusta andar con gente.

Veo a gente que parece que ha brindado más que yo ayer. Creo que todos vamos a pasar una noche de acordarnos de los brindis. Para mi hoy ya ha llegado el final del día. Mañana continuaremos en camino. Me gustaría reunirme con estos cabrones de nuevo. Bueno, poco a poco. Mañana más.

Gracias por tu refugio.

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