Día 3: De Zubiri a Pamplona

6 de septiembre de 2013

¡Hola! ¡Llueve!

Uno de enero, dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril, cinco de mayo, seis de junio, siete de julio San Fermín… a Pamplona hemos de ir. Y aquí estoy, he vuelto al punto de inicio de mi camino. Lo curioso es que me he movido por sitios que no conocía de cuando estuve aquí la última vez.

Esta mañana salí en búsqueda de mis compañeros de Camino aunque ya sabía que simplemente era para pasar el momento antes de salir. El camino me hace volver sobre mis pasos ya que hay que volver al río. Esperando en la puerta del albergue que ya vi en el vídeo de Peyo sobre el camino saco algo de una máquina de vending para desayunar. Algunos peregrinos pasan a mi lado con las mochilas cubiertas y con chubasqueros. Por lo que dicen el tiempo pronostica lluvia. Yo prefiero esperar a ver que pasa. Poco a poco van saliendo mis compañeros y finalmente nos ponemos en ruta.

caminodia3_0

Después de 10 minutos intentando ir a su ritmo los dejo ir. Uno de ellos me comenta que caminará hasta Cizur menor. Dice que pasa de Pamplona. La verdad es que somos muchos y nos quedan muchos días por delante así que mejor no empezar ya a pensar si vas a tener plaza o no. Me despido de él deseándole buen camino, no sé si lo volveré a ver aunque supongo que sí. No se va muy lejos y vamos a estar en comunicación con el whatsapp así que si se quiere unir al grupo de nuevo va a tener la posibilidad de hacerlo.

Al poco de empezar a andar me cruzo a un español, ¿un qué?, sí, un español y parece que no le molesta ir a mi ritmo. O eso o está como yo que no sabe quién habla castellano y pasa de complicarse la vida. Me da consejos para andar por lugares húmedos, me dice que no me apoye en las raíces ya que resbalan. Hablamos de los pescadores. Dice que donde él vive los pescadores son los que generan más basura en los espacios protegidos. Parece que está un poco hasta los güebos de ir a sitios donde se supone que hay que llevar cuidado con los desechos y encontrarse con latas. Todo surge a partir de que vemos pañuelos y envoltorios tirados en medio del camino. O hay peregrinos que no tienen respeto o no conocen la mochila y meten las cosas en bolsillos que tienen alguna apertura por debajo y se les caen. Sin parar saco un plátano y me lo como. Tengo otro sin empezar que me pesa ya demasiado así que lo tiro. “Es biodegradable, ¿Qué más da?” pienso. ;P

caminodia3_1

Vamos todo el tiempo al lado de un río. Mi ritmo sigue siendo bajo así que vemos a gente que nos pasa. Pero se conoce que descansa y luego los pasamos nosotros. Al final no nos llueve, hace un día soleado. En una de esas pasadas vemos a tres jóvenes tomando un baño. Uno es de los que salieron hoy conmigo. Lo saludo y sigo andando. Que locura más buena. Recuerdo haber leído en alguna guía que eso de bañarse a mitad de ruta no era buena idea para guardarse de la generación de ampollas. Queda mucho camino por delante. Ya habrá tiempo de bañarse.

¿Sabes? Las dos bajadas de estos días me han dejado marcas en los dedos de mis pies. Me han aparecido las primeras ampollas. Ampollas que me duelen un poco pero que no me molestan después de unos treinta minutos de caminata. Nada preocupante. Intento no cambiar mi forma de caminar aunque supongo que es imposible pero bueno, de momento no me duele nada más. Aunque siento que me estoy adaptando a la mochila.

caminodia3_2

Hoy la ruta es corta, unos 21 kilómetros, por eso hay gente que ha pensado en seguir una vez llegado a Pamplona. Tengo hambre y sed así que paramos en un bar. Les pregunto, después de aguantar una cola, cuanto cobran por un botellín de agua. ¿Qué? ¿Será grande por lo menos? ¿El pequeño? Esta vez no pago lo que me demandan. Me doy la vuelta y salgo de allí. Miro con pena al resto de gente que se queda allí. Pienso en la cantidad de dinero que se están dejando. Pienso en el que lleva el bar. En como se aprovecha de la situación. Sigo mi camino, ya encontraré una fuente. A pocos kilómetros encontramos una fuente y recargo.

Llegamos a Pamplona por fin. Entramos por una zona de exclusión social y pared con pared una zona de buenos pisos.. no entiendo nada. Es la primera vez que veo algo así. En Murcia normalmente son calles distintas aquí es pared con pared. Bueno, será que estoy por el norte de España y aquí las cosas son diferentes.

Vemos un cartel que indica como llegar al Albergue Público. Nos desviamos hacía allá, José, que es como se llama la persona a la que acompaño, y yo. Él anda jodido pero llegará, por mis cojones que llega al albergue. Finalmente él estaba yendo a su ritmo. Lo que pasa es que tenía algún problema físico de haber forzado en la etapa de ayer. La verdad es que los últimos metros se hacen interminables pienso que menos mal que la etapa era corta. Nos ponemos en la cola del albergue. Enciendo mi móvil y veo que tengo mensajes del grupo del camino. La persona que decía que pasaba de Pamplona lo ha hecho y el resto está en el albergue público. Les digo que estoy en otro albergue que parece que podemos tener plaza. La cola no avanza. De vez en cuando sale una persona, le decimos que si hay plazas y nos mira como si no nos entendiera.

¿Cómo se llama esto? Albergue Paderborn. ¡Hostia! Es un albergue alemán. Bueno, parece acogedor. Nos tiramos una hora en la cola. Ahí estamos, un murciano, unos catalanes (que al final deciden irse) y un madrileño, sí, José es de la capital. Nos dejan pasar y vemos que hay una balanza para pesar mochilas. A ver… 8 kilos. Bien, bien. Al final he cuadrado el peso. Una vez dentro pasamos a que nos pongan el sello. El tipo nos pregunta por nuestra vida y nos ofrecen zumo y pastas. Sí que es acogedor, ahora entendemos que fuera tan lenta la cola. Pasamos a una habitación y allí se encuentra Rado, un eslovaco al que se nota que le va el heavy metal. Veo su mochila, gigante… ¿Cuanto pesa eso? entre 14 y 16 kilos. Me quedo ojiplático y recuerdo cuando lo vi el primer día Subiendo hacía el Collado de Lepoeder antes de bajar a Roncesvalles. Ya lleva un refuerzo en la rodilla para no jodérsela. Bueno, me toca dormir abajo. ¡Qué bien! Por fin cama abajo. En la misma habitación que nosotros el peregrino de Le Puy. La verdad es que me ha tocado una habitación chula. Nos duchamos y tendemos todo antes de que sea más tarde.

caminodia3_3

Dejamos todo preparado y nos vamos a comer antes de que cierren. Yo había leído que Pamplona era una ciudad cara así que decido preguntar a gente que está por la calle para que no nos claven. Comemos en un bar que está dedicado a la patata. Nos tomamos un botellín. ¿Un qué? Ah, un quinto de cerveza. Entra bastante bien, hemos pasado calor así que un buen bocadillo de tortilla de patatas y un quintico sientan genial. Nos vamos a descansar por que José anda jodido.

Después de descansar un rato caminamos un poco por la ciudad y nos encontramos a algún peregrino español despistado. Vaya, son los que estaban ayer al lado del río en Zubiri. ¿Tenéis sitio? ¿No? Vaya… (me alegro de haber tomado la decisión que mi intuición decidió por mi). Parece que somos bastante peregrinos para ser septiembre. En la propia ciudad están sorprendidos por que no es normal que en este mes haya tantos peregrinos que tienen casi más gente que en Agosto. ¿What? ¿Más gente que en agosto? Uff… bueno, estos peregrinos que nos encontramos tienen suerte de poder dormir en casa de un amigo de uno de ellos, además, así no tienen hora de recogida impuesta por el albergue.

Tras pasar por el Eroski y dar un paseo rápido por la parte antigua de la ciudad volvemos al albergue. Es hora de cenar, para los peregrinos esa hora son las siete de la tarde. Nos sentamos en el jardín del albergue y sacamos el embutido y unas pataticas fritas. Hablamos un rato. Miro al cielo. José mira al cielo. Va a llover. Bueno, mientras que no llueve cenemos. Mierda… agua… agua… recogemos la ropa y la comida y nos metemos en el albergue. Llega Rado que nos cuenta que había ido a grabar algo y a comprar al Corte Inglés. Sí, al Corte Inglés. Dice que es el único sitio donde ha encontrado la cerveza que le mola. Nos invita a tomar un bote cada uno de lo que considera la mejor cerveza del mundo. Nos la tomamos… echamos unas risas. Nos comenta que se graba en cada ciudad explicando un poco las sensaciones del día en su idioma natal. Es un cachondo mental. Se le nota.

Llueve… salgo fuera a disfrutar un poco de la lluvia y veo entrar a alguien cojeando con la rodilla con vendas. Me meto en la habitación por que veo que está allí arreglando cosas en la cama de arriba. No… Le intento comunicar que no se preocupe que le dejo mi cama de abajo. Paso mis cosas a su cama de arriba. No voy a dejar que duerma arriba estando como está y el resto de personas que duermen abajo no están en su mejor momento así que es mi cama abajo o ninguna. Se la cedo. Me ha salido tan natural que no me planteo que esté haciendo algo incorrecto. Esto me hace pensar en mis compañeros de camino. Si alguno de ellos se tuviera que retirar… Yo me he preparado para irme pero no para despedirme de gente a la que le tomo cariño, bueno, no me voy a agobiar con eso. Ya llegará el momento de afrontarlo, espero que no antes de llegar a Santiago. ¿Sabes? No estoy tomando miles de fotos y no lo echo de menos. Trato de disfrutar de lo que ando.

Esta noche me acordé de mi equipo de la HOAC ya que tenían la primera reunión. La verdad es que he llegado hoy un poco jodido. Esta mañana, antes de salir decidí quitar fácil de los apelativos que puedo dar a una etapa. Gracias a esto la he podido afrontar de otra manera. Mañana viene una etapa para tratar con cautela. Me tomaré todo el tiempo que me haga falta. Es mi cuarto día. En mi primer camino este día venía la etapa más corta. Mañana tengo ante mi una etapa intermedia con ampollas muy feas en los dedos. Mañana hay que disfrutar de la subida al alto del perdón. Intentaré llegar a Puente de La reina. Después de esto todo va rodado hasta O’Cebreiro. Mi cuarto día es mi cruz. Mis piernas para mañana están listas. Mi cuerpo anda haciéndose. Estamos, todos los peregrinos, en Camino hacia Santiago.

Hasta Mañana.

PD: Mañana móvil OFF.

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *