El Camino de Santiago como un proyecto

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¿Es posible convertir el Camino de Santiago en un entrenamiento para desarrollar cualquier proyecto? Esto es lo que voy a intentar analizar en este articulo sin ánimo de sentar cátedra (ni de animaros a realizar la aventura).

¿Cuál es la situación inicial de la que partí en la preparación? Llevaba unos meses sin hacer ninguna actividad física. Meses en los que ayudé a lanzar una asociación y a generar archivo de imágenes a distintas Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo. En vacaciones comencé a hacer deporte. Tenía el estrés a tope por aplazar el enfrentamiento con mi reciente ingreso en la mayor empresa de España, el Paro.

Busqué un sueño que me motivará para hacer deporte de manera continua. En mi archivo de retos me topé con el Camino de Santiago. Ese sueño fue el elegido para convertir en realidad. Haría el camino francés desde el principio. Andando todo el rato, sin tomar autobuses, yendo a albergues públicos… intentaría ser capaz de disfrutar de 31 días de caminata con una mochila a hombros. Tenía claro que haría todo lo posible por llegar al final pero que lo realmente importante era aprender de esta experiencia.

En ese momento ya estaba manos a la obra. Le conté a algunos amigos mis planes. Comencé pidiendo consejos para saber qué meter en la mochila, qué calzado llevarse, cómo entrenar para andar durante largas jornadas. Consejos que me ayudaron a estar preparado.

Mi entrenamiento tuvo días duros en los que hubiera tirado la toalla pero en los que elegí escuchar una voz interna que decía:

Descansa. Comprueba los fallos que cometiste. Piensa en que has olvidado hacer. ¿Es el primer día que te has enfrentado a un reto y no lo has superado? Aprende cuanto puedas, reconoce tus limitaciones, mejora tu entrenamiento. Disfruta de lo alcanzado en ese primer enfrentamiento.

También he pasado momentos de dolor articular en los que lo único que decía mi voz era ¿es preocupante? Si lo es, consulta con un especialista y si no introduce en tu entrenamiento ejercicios específicos para esa zona.

Hoy en día sigo aplicando estas claves. Sigo pidiendo consejos. Sigo comentando lo que voy a hacer con todo el mundo que me pregunta como me va. Sigo aprendiendo.

Y después de este rollo os preguntaréis ¿y esto que tiene que ver con un proyecto? Creo que es un proyecto a pequeña escala del que se puede aprender. Lo desgrano en una escala de 6 puntos y un epílogo.

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1. La idea. En mi caso el sueño de hacer el Camino de Santiago es la idea sobre la que gira el proyecto.

2. Coméntalo con gente de confianza. Antes de iniciar cualquier proyecto hay que hablarlo con la gente de tu entorno más cercano. De este primer punto obtuve recomendaciones de libros y tiendas.

3. Comienza. Coge tu idea y comienza a darle forma. No tienes que saber resolver el puzzle. Es el momento de pedir ayuda para encajar esas piezas que te faltan para completar la imagen. Al consultar con gente que hace senderismo pude resolver aspectos técnicos que desconocía. Especialmente si el tiempo de preparación (dos meses) era el correcto.

4. Afronta las dificultades. Durante el desarrollo de la idea van a surgir dificultades. Analiza y clasifica estos obstáculos. Valora si necesitas ayuda o puedes salvarlos formándote un poco más. Un día me invitaron a subir a Revolcadores (uno de los picos más alto de la Región). Tuve que pararme a mitad de la subida. Descansé y decidí volver sobre mis pasos. Analicé mi entrenamiento previo y me di cuenta de que no estaba entrenando para subir nada. Entrenaba en llano. Modifique esto y algún que otro pensamiento que no me ayudaba y hoy me encuentro más cómodo subiendo.

5. Se flexible. La idea puede ir girando, los plazos cambiar. Aprende a ser flexible y confía en tu trabajo. En mi caso la salida se adelantó 15 días.

6. Evalúa tu idea. Lanza el proyecto. Comprueba la acogida en la realidad. Si falla, falta o sobra algo introduce los cambios necesarios. No te critiques y actúa rápido.

Epilogo. El fracaso es una posibilidad. No hay que hacer de él una catástrofe. Tómate tu tiempo para evaluar la situación. En mi caso el fracaso era no acabar el camino. Si esto ocurría pondría en un papel la última ciudad y subiría a hacer tramos de 4 o 5 días en distintos años.

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