Cielo y solidaridad

luna cielo

La luna se mostró como un punto de luz eclipsante frente a las estrellas. Aquella noche todo el mundo se centró en ella y viajó por sus valles, sus montañas, sus cráteres… Disfrutaban de un viaje que sin duda recordarían durante años. Ninguna persona quedó excluida del espectáculo. El cielo no entiende de riquezas o pobrezas. El firmamento trata, cual libra, a todo el mundo por igual. En su colección de bondades infinita se encuentra esta. Es más, hoy en día podríamos decir que los más pobres del mundo disfrutan de los mayores espectáculos celestes. Esto lo saben muy bien los cooperantes que viajan a zonas del mundo donde aprenden más que enseñan o aportan. Como escuche una vez: “Mientras que yo aporto a un grupo. Este grupo, por completo, me devuelve a mi.” Lo que uno da se multiplica a la vuelta. Esta es una de las infinitas cualidades de la solidaridad. La solidaridad y el firmamento como infinito.

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