Calderilla

Aún recuerdo con añoranza aquellos años en los que la gente hablaba del dinero que había en los colchones. Hoy en día nos toca buscar el dinero que se esconde en el sofá. Ese dinero que se sale de los bolsillos incauto para reunirse con pipas, migas de pan, chicles, tickets de tienda. Por que todos alguna vez hemos quitado los cojines del sofá. Lo que se ve es el microcosmos que genera nuestro día a día.

Se podría hacer un menú de la nueva cocina con eso. Delicias de mascar crionizadas. Pan desestructurado con celulosa procesada. Y por supuesto todo bañado con virutas de monedas. Ya os digo que hacer esto está prohibido, el dinero no se puede destruir.

Y parece que el dinero fuera como la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Pero… Un momento, el dinero sí se crea. Yo lo he visto en las noticias, sí hombre, siempre que hablan de que no hay crédito aparece una máquina haciendo pasta y no de la de Arguiñano, aunque al final tiene el mismo efecto: Vuelve a todo rico, rico.

Hoy en día volvemos con calderilla a casa tras comprar algunos víveres básicos para la vida como dulces, patatas fritas, pipas… Sí, esos víveres. Y mira que con el euro se hizo un esfuerzo para facilitar que las monedas de uno y dos céntimos desaparecieran de nuestros monederos. Todos recordamos cuando nos pidieron por primera vez 5 céntimos por un chicle. Ese día fue el primero de muchos en que se nos quedó cara de “¿Qué?”. Pues nada, aún con ese esfuerzo, seguimos llevando calderilla a casa. Y se nos sigue cayendo de los bolsillos. ¿Cuánto dinero se habrá perdido para siempre así? A ver si lo que tendríamos que hacer es ponerle cremallera a los bolsillos.

Estoy pensándolo y sería un follón cuando dijeran eso del pajarito mirándote a los ojos y señalando la entrepierna. No sabríamos donde mirar. Yo buscaría ver si están mis bolsillos bien cerrados primero.

Por cierto, antes de despedirme, siempre que nos dicen eso nace el instinto de darse la vuelta y subirse la cremallera. No lo entiendo… Esa persona ya ha visto lo que tenía que ver y probablemente no sea la única que se percató del asunto. Simplemente es la persona que te avisó. ¡Ya da igual!

¡Ale! Feliz Lunes (esto sí que da risa).

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