Reforestación en el barranco de Leiva

Ayer tuve la ocasión de participar en una reforestación en Sierra Espuña, Alhama de Murcia. Todo comenzó hace unos meses cuando llame a un amigo de la zona para que me acompañara en una ruta de senderismo por la zona… que me hiciera de guía vaya… Como está muy liado con otras cosas que no vienen a cuento me invito a una actividad de reforestación en noviembre. Accedí gustoso (mientras no se colapsara con un encuentro de divulgadores al que me habían invitado en Almería). El tiempo se torció y hubo que cancelar esta primera intentona. Al poco tiempo recibí en mi correo una nueva invitación. Esta vez la fecha elegida era el 5 de febrero (ayer, para más señas). Además la actividad terminaría comiendo en La Perdiz (un área recreativa de la zona).

Varios días antes llamé a mi amigo en busca de una planificación o algo por el estilo. No te preocupes, llévate guantes para plantar. Pero… no sé donde queda el lugar de reunión… “Sin pegas, quedamos en mi casa”. Tengo la precaución de preguntar si quiere que me lleve la cámara de fotos y me dice que me la lleve para tomar unas fotografías de la actividad. La tarde de antes pongo a cargar pilas y batería para tenerlo todo a punto para el día señalado. Vacío la tarjeta de fotos, tiro una foto por si se ha quedado tonta… todo va bien.

Y después de una semana de trabajo el sábado toca también levantarse temprano. Me acuesto temprano y a las 4 abro el ojo, algo me preocupa… ¿Qué será? Miro para donde están las pilas cargando, todo sigue bien, miro para donde están mis móviles cargando… todo correcto… miro a mi lado.. el despertador… uhm… aquí parece que falta algo… ¿Dónde están las campanas? Vaya… se me olvido activar el despertador… Lo activo y vuelvo a planchar la oreja. A las 7 suena. Le doy una hostia para pararlo y permanecer cuatro minutos más en la cama… 7:04 piii, piii, piii… venga hombre… espera… a ver como se cambiaba la hora de esto… sí aquí… 7 y… 1, 2, 3…. 30 mucho mejor, lo dejo ahí y vuelvo a planchar la oreja. Despierto, compruebo que llevo todo lo que tengo que llevar con la cámara. Ducha, desayuno y “carretera y manta”.

Llego allí… subo al ascensor, se abre la puerta y ahí está mi amigo con el perro… espera, tu aquí con un perro… bueno.. vamos para abajo de nuevo… Damos un paseo con el perro y lo vemos flirtear… los perros son así… les gusta el roce. Seguimos un poco más adelante y mi amigo me lleva a una zona que había fotografiado contándome una anécdota de una de las pintadas. Me pica para que busque un día para fotografiarla. Prometo hacerlo ya que realmente es curioso como está pensada esa pintura.

Llegamos a casa de mi amigo y me mira diciendo “vamos a echarnos esto de comer para la gente como tu a la que se le pasa traerse comida” vaya… zas… por que claro… “En el campo, de lo que lleves comerás”. Llegamos al sitio de reunión. Sorprendemos a un grupo de gente, ah, no, espera, si llegamos con retraso. Saludo a todo el mundo, manos apretadas para ellos, besos para ellas, mi nombre para todos… y yo que escucho el nombre de ellos, nombre que sé de antemano que no voy a poder retener durante más de dos segundos.

Llega todo el mundo que esperamos y nos vamos para la sierra. Mientrás subimos mi amigo me indica la zona donde las parejas tienen sus encuentros furtivos. Como si de un guía turístico se tratara.

Aparcamos y se escuchan comentarios del tipo… “tanta bici, tanta bici y aquí subimos en coche…”. Estamos en el punto de encuentro con los monitores aunque con nosotros viene una especialista en flora del parque natural, para que quieres más. El técnico es un voluntario más por que los fines de semana no se pagan en este tipo de trabajos (por desgracia). Así que al final todo el mundo va de voluntario a intentar mejorar una zona del barranco de Leiva en Sierra Espuña.

Poco después llegamos a la zona donde vamos a hacer la reforestación de acuerdo con el “Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) del parque, aprobado por el Decreto Regional 13/1995, de 31 de marzo”. Somos voluntarios todos pero estamos haciendo una actividad coordinada por el Parque. También somos murcianos todos así que antes del tajo hay que alimentar al cuerpo… de los coches que nos habían traído empieza a salir comida y más comida… Un buen aperitivo… sí señor.

El técnico saca los arboles que se van a plantar y nos da unas indicaciones: organizaros en grupos, los árboles que hay que tratar tienen un plástico en la valla de protección contra muflones, no plantar dos árboles iguales juntos, los árboles que se van a plantar son especies en peligro de extinción.

Algunas vallas tienen un trozo de plástico anudado, en éstas se va a hacer la actuación. Se realizan dos tareas, cambiar árboles secos por árboles vivos y el mantenimiento de la estructura protectora. Empezaremos en la parta baja e iremos subiendo. Se reparten azadas y comenzamos a bajar por la senda para adentrarnos en la zona donde están los árboles (tendría una extensión de un kilometro como mucho, no era una actividad de senderismo, íbamos a plantar árboles). Conforme mi grupo (aún no del todo definido) llega a la zona escucha a otro grupo diciendo que no estaba seguro de que el árbol que estaba dentro estuviera vivo o no. Llamamos a uno de los “trénicos” y nos indica como saber que un árbol está vivo… se rasca ligeramente la corteza y si no está seco es es que está vivo (hablamos de árboles de pocos meses de vida).

Vaya… nosotros seguimos con nuestra tarea. Al poco de empezar vemos a uno de los participantes con un hacha en la mano… me acojono pero veo que también lleva un palo enorme. Vale, va a afilar el palo como se hacía con las cuchillas para sacar punta a los lápices aunque yo acababa reventando los lápices. Plantamos tres árboles y nos encontramos al final cerca del grupo del principio que asegura que no se ha encontrado con ningún árbol muerto (vaya… los resucitadores). Al final del día la gente maneja el martillo y el hacha con una destreza inusual.

Yo me retiro y me envuelvo en un mundo de imágenes… sí… hago fotos a diestro y siniestro, desde abajo, desde arriba en la montaña, macrofotografía, primeros planos, fotos de grupo, robados… De repente, me llaman… ¿Qué? ¿Cómo? No estoy… ah, no espera, un dedo que señala algo… dos niños jugando… ya estoy aquí… mi cámara se vuelve a ellos y clac, clac, clac… me vuelvo más niño que ellos. Me piden la cámara… y no veo mala idea prestársela un momento para ver que ven ellos y como lo ven. Ahora mismo la cámara pesa poco y es manejable por un niño con supervisión de un adulto (eso soy yo… ufff). Se tiran fotos entre ellos como si fuera parte del juego. Uno de ellos sale corriendo… ¿Correr con la cámara?… vaya… un imprevisto… se me ponen los dos ojos como platos pero consigo indicar que no es buena idea salir corriendo con la cámara. Se tiran cuatro fotos… y la verdad es que me dan una lección increíble… no son fotos malas… ni mucho menos.

Después de plantar los árboles nos vamos a comer una paella bien merecida en un área recreativa de la zona. Corren las anécdotas y los sinsabores de la profesión de profesor (estoy rodeado de profesores y alumnos de otro tiempo). Las conversaciones sobre educación son bienvenidas para mi. He estado involucrado en una asociación de estudiantes durante tres años y en ella se hablaba mucho de educación.

Y después de un buen trozo de tarta de queso nos despedimos y cada uno a su casa sabiendo que hemos ayudado a mejorar uno de los micropulmones que tiene la tierra. Hay muchas más formas de ayudar y yo estoy en proceso desde hace muchos años de ponerlas en práctica. Ahora más que nunca hay que ayudar al planeta a respirar.

¿Qué se os ocurre para mejorar el pulmón del planeta o dicho de otro modo… disminuir vuestra huella ecológica (la cantidad de CO2 que genera vuestra actividad)?

Os dejo con algunas fotos:

Barranco de Leiva en Flickr

Un abrazo a todos.

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