Testimonio Pentecostés – Día de la Acción Católica y el apostolado Seglar

Hola a todos. Mi vida en la JEC amplió la visión del mundo dada por mi padre y mi madre. De repente vi que las excusas típicas de “no hago nada porque no influye en el mundo” se caían al suelo. El encontrar a gente que tenía tan clara la visión de que este mundo es cambiable a mejor mediante el diálogo, el rechazo a ideologías partidistas, el amor por los más débiles y el trabajar desde ahí me hizo ver que estaba siendo muy condescendiente con el mundo que me rodeaba. Por ejemplo, gastaba horas y horas quejándome de los profesores de mi carrera en el pasillo pero no hacía nada por intentar cambiar esas cosas que iban mal. Malgastaba horas quejándome de que las grandes potencias no hacían nada por los pobres cuando yo tampoco hacía nada ni directa ni indirectamente por ellos. El año pasado la JEC me planteó el reto de encontrar la conexión existente entre la carrera que estudiaba y el mundo de la pobreza. Me quede perplejo y sin ideas. Nunca me había planteado nada de eso. ¿Ayudar desde la física? No le veía ni pies ni cabeza. Poco a poco fui buscando gente que pudiera ayudarme a abrir mis ojos hacia esa conexión. Pregunte al jefe del departamento de física y él fue el primero en darme un teléfono y un mail para seguir mi camino. Todo eso ocurrió después de un encuentro de Militantes de JEC universitarios en Madrid. La JEC me dio la pista para que yo siguiera buscando. No me dijo “haz esto porque funciona” sino “mira a ver lo que hay detrás de esa puerta y me cuentas”. La verdad es que llegue de Madrid con el corazón en la mano buscando puertas que abrir y donde mostrar mi inquietud por esa conexión entre el conocimiento y la pobreza. Lo más difícil del año pasado fue mi proceso de seguimiento de Jesús. Yo entre en la JEC considerándome ateo pero a medida que pasas el tiempo con esta gente y vas bebiendo de sus vidas pues se te va abriendo algo en el corazón que te dice que no todo puede ser racionalizado que hay cosas más importante que uno mismo y la felicidad de uno mismo. La verdad es que cuando intento contar estas cosas a mis amigos de carrera me es muy difícil, todavía no me es fácil hacer el anuncio explicito de JESUS. Pero creo que poco a poco mis valores se van adecuando a los de Jesús. Ya no soy tan individualista ni tan triunfalista. Me gustan las personas con un grado de humildad inusual y no me gustan nada los extremistas que por derrocar a un gobierno apelan al pueblo que sufre pareciendo a veces que ese pueblo les importa un carajo. Cada día me da más pena la gente que cree que no puede hacer nada por cambiar el mundo, su mundo. No hay que olvidar que el mundo lo formamos las personas que vivimos en él. Los empresarios son personas, los gobernantes son personas, los concejales son personas, todas las estructuras están llenas de personas y todas las personas tienen un corazón que no es intocable.

Gracias a la JEC he trabajado con jóvenes de organizaciones políticas, de organizaciones que trabajan en centros docentes. Gente apartidista y otra totalmente partidista que anteponía el ideario de un partido al beneficio de la gente que representaba. Es triste ver eso. Pero el mismo Jesús se cruzo con gente de este tipo y nos enseño que hay cosas más universales como el amor que debe prevalecer sobre las ideas. Así yo trabajo con amigos míos en una organización estudiantil donde está claro que lo primero es transmitir conocimientos sobre ciencia al resto de la sociedad e intentar conseguir mejorar situaciones conflictivas en la carrera aunque siempre es muy difícil que la gente se implique en algo que le puede costar una asignatura y yo no voy a ser tan cerrado de no entenderlo. A veces gente que no se implica me pide implicación y yo ya no sé lo que hacer si esconderme debajo del suelo o echarle toda la ayuda que pueda. Lo que tengo claro es que a veces la gente habla por hablar y no intenta solucionar el problema sino hablar de lo que está viviendo. A mi me agrada que en mi agrupación haya gente de todas las ideologías posibles y que eso no sea impedimento para trabajar en un frente común por la solidaridad o con total gratuidad. Muchos de mis amigos “pierden” el tiempo colaborando en un proyecto que sólo tiene reflejo en el ciberespacio y algunos están interesados en buscar conmigo la conexión entre la física y las realidades de pobreza. Eso sí, nada sale de la nada todo se tiene que trabajar y en ocasiones mucho para que un proyecto vea la luz y sea provechoso para la gente que convive contigo.

Lo que intento es transmitir los valores de Jesús, y con ello los de la JEC, al ámbito estudiantil, al margen de que la campaña de la JEC diga que tenemos que ver esto o aquello. Lo más importante es la gente que me rodea en el día a día y que esta tome conciencia de que en lo que yo tardo en decir estas palabras muchas personas mueren de hambre y otras muchas están siendo excluidas y otras están siendo marginadas y que eso también pasa a escasos metros de donde ellos viven. Que su realidad es también la de esa gente.

Hay una cosa que no voy a negar y es que en la JEC y en la asociación de estudiantes de física cuando nos reunimos lo pasamos de vicio pero es que somos jóvenes y además el mundo está ya demasiado jodido para que nosotros contribuyamos un poco más a joderlo. La alegría a la hora de hacer cosas es muy importante.

Muchas gracias a todos los que hicieron posible que estas palabras salgan de mis manos.

Barrio del Progreso, Murcia, 15 de Mayo de 2005

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *